Rata Negra, consideraciones relativas al diagnóstico y control en medio urbano

El presente artículo revisa algunos aspectos relacionados con la reciente detección de ratas negras en medio urbano (ciudad de Madrid), así como el posible presencia y expansión de esta especie de roedores en hábitats urbanos y los diferentes escenarios y perspectivas de control. La rata negra es ya una especie frecuente en algunas localidades del territorio español, sobre todo en aquellas con zonas portuarias donde hay tránsito de mercancías. La reciente detección de esta especie en Madrid puede indicar que esté presente en más lugares del interior de España.

Dentro de las diferentes especies de roedores comensales existentes en España cabe destacar el caso de Rattus rattus, también conocida como “rata negra” o, “rata de barco”, entre otras denominaciones. Originaria del Medio Oriente-Asia, esta rata está presente en Europa desde hace siglos, probablemente ya del tiempo de las Cruzadas y es bien conocida porque se trata de la especie de roedor directamente implicada en las grandes pandemias medievales de peste negra (Yersinia pestis) que asolaron Europa. Siglos más tarde, la llegada de una nueva ola de roedores (Rattus norvegicus; “rata gris” o de “alcantarillado”), más fuertes y competitivos, desplazó progresivamente a las poblaciones de ratas negras hasta su práctica desaparición de ciertos hábitats, especialmente los urbanos. Si bien es cierto que esta desaparición nunca ha sido total, de manera que la rata negra sigue presente desde hace años en diversos ecosistemas
rurales europeos (incluido España) y manteniendo poblaciones en ciertas ciudades españolas, especialmente costeras, pero también de clima continental.

Riesgos para la salud

Estos roedores están identificados de modo claro como un riesgo para la salud, en la medida en que pueden actuar como reservorios y vectores de enfermedad tanto para el hombre como para sus animales de abasto o de compañía. Lógicamente, la evaluación de los diferentes peligros potenciales asociados a las ratas negras, así como
la correspondiente gestión de éstos (prevención y, en su caso, mitigación) debe contextualizarse en un escenario europeo actual muy diferente al medieval. Como elemento relevante en este sentido cabe considerar que estas ratas no acceden habitualmente al sistema de alcantarillado y, por tanto, no están expuestas a la contaminación y diseminación de agentes fecales. En todo caso, se estima necesario
disponer de estudios complementarios que permitan determinar con precisión y rigor qué agentes patógenos pueden ser potencialmente vehiculados por estos animales y qué circunstancias o variables son determinantes para su transmisión al ser humano en un hábitat como la ciudad. Adicionalmente y como daños y problemas asociados a su introducción y proliferación, cabe destacar entre otros:

  • Daños en cosechas (medio rural).
  • Consumo y deterioro de alimentos y sus materias primas.
  • Daños en plantaciones (parques y jardines urbanos).
  • Incertidumbres sobre el impacto en biodiversidad (p.ej.: nidos de aves).
  • Percepción de riesgo y alarma ciudadana. Menoscabo a la imagen de propiedades y municipalidades.
  • Costes de los operativos de prevención y de control, públicos y/o privados.
  • Litigios y denuncias relacionados.

Dado que la percepción general de los ciudadanos respecto a las ratas es de rechazo y prudencia (alejamiento), el aspecto, los hábitats y las costumbres de las ratas negras podrían llegar a generar en algunos ciudadanos sentimientos menos desfavorables que, quizás, pudieran puntualmente derivar en interferencias con los procedimientos de control.

rata negra

Hábitats urbanos

Las ratas negras presentan adaptaciones diferentes a los distintos paisajes e infraestructuras urbanas respecto a las ratas de alcantarillado. Se trata de roedores más pequeños y ágiles, muy capacitados para trepar y moverse por árboles, postes y tendidos de cableado de servicios etc., así como de desplazarse por setos y vallados cubiertos de vegetación. No acceden al sistema de alcantarillado (pozos o colectores privados o públicos), aspecto muy relevante desde el punto de vista de la inoperancia del tratamiento rodenticida de esta infraestructura como medio de control.

Construyen o aprovechan nidos abandonados por aves en árboles y setos y, aunque de forma más infrecuentemente que en el caso de las ratas de alcantarillado, pueden también construir madrigueras localizadas en la base o alcorque de los árboles que infestan.

El tipo de paisaje o cobertura vegetal, tanto de jardines privados, como de parques o zonas verdes exteriores y de los setos o vallados que limitan estos diferentes tipos de espacios, es crítico para la prevención, la detección precoz y el intra-ciudad. Esta especie de roedor puede asimismo acceder al interior de edificaciones. Para ello, utilizan las mismas vías y recursos que las ratas de alcantarilla, con la peculiaridad de que las ratas negras pueden acceder por tejados, patinillos, ventanas, huecos de fachadas, terrazas, etc., incluso a alturas sorprendentes.

¿Expansión o infradetección?

La reciente detección de varios focos en la ciudad de Madrid y, aún con la incertidumbre de los datos disponibles, la posible expansión del problema en el interior de algunas ciudades de España en los últimos años introduce la duda acerca de si estamos en un escenario de nueva introducción o, realmente, de la existencia de casos ocultos que, en determinados momentos y circunstancias, comienzan a ser detectados. Curiosamente, el patrón espacial de aparición de nuevos
casos en algunas ciudades podría seguir una lógica diferente a la contigüidad, apareciendo focos de manera simultánea y dispersa.

Estas incertidumbres, alimentadas por la falta de estudios científicos disponibles sobre la biología y la demografía de las ratas negras en ciudad subrayan la importancia de poder disponer, a la mayor brevedad posible, de información científica sobre estos aspectos básicos de la biología, la genética y el comportamiento de estos individuos, que permita determinar la escala del proceso de control, la distribución espacial y la dinámica y la movilidad de las poblaciones, etc

Información ciudadana

En ausencia de planes nacionales que permitan disponer de indicadores robustos y comparables (estandarizados) de actividad de roedores en medio urbano, la información disponible al respecto por los ciudadanos interesados y/o los profesionales de control de plagas es muy escasa y ocasionalmente limitada a los casos concretos en los que los ayuntamientos publican y actualizan datos, en formatos no
editables y/o como “datos abiertos”. Este aspecto es esperable que cambie en el futuro inmediato y que pueda disponerse de información y de cartografía adicional. El Ayuntamiento de Madrid publica (www.madrid.es y www.madridsalud.es) información y mapas sobre distintos tipos de plagas y vectores. Si bien en lo relativo a la rata negra, estos mapas todavía no están disponibles para la ciudadanía, es previsible que lo sean en breve.

Erradicación o control

Las administraciones públicas y los operadores profesionales (empresas) de control de plagas llevan aplicando desde hace muchos años estándares de tolerancia (“umbral de plaga”) establecidos para las ratas de alcantarillado (y, en su caso, ratones) en ciudad. Esos estándares implican:

1. La ausencia (no detección profesional) en interiores de viviendas y establecimientos y servicios, con especial hincapié en aquellos especialmente sensibles (seguridad alimentaria, niños, personas mayores y/o enfermas, etc.).

2. Ausencia (no detección profesional) en espacios y zonas verdes, públicas o privadas.

3. Ausencia (no detección profesional) en otros espacios urbanos a partir de los cuales pudiera producirse infestación de otros espacios sensibles: solares, descampados, etc.

4. Control (se acepta un cierto nivel poblacional) en el interior de colectores y pozos de alcantarillado exterior (municipal).

En general, estos principios pueden ser perfectamente aplicables al caso de la rata negra con ciertas salvedades o dificultades, por ejemplo:

  • En España, la rata negra no constituye una especie exótica/bioinvasora (salvo en las Islas Canarias) y, por tanto y salvo los criterios de exclusión correspondientes a cada escenario, no están sujetas a medidas de declaración y de erradicación. En otras zonas geográficas, éstas están consideradas como una grave amenaza a la biodiversidad y sujetas a programas de erradicación.
  • La rata negra no accede al sistema de alcantarillado exterior/saneamiento interior.
  • Esta especie infesta parques y zonas verdes, elementos que no son ni fáciles ni seguros de tratar con biocidas u otros métodos de control autorizados.
  • La infestación de estos espacios no necesariamente está relacionada con problemas de mala gestión de basuras.
  • El uso de rodenticidas, trampas adhesivas o de resorte, etc. puede ser utilizado con seguridad y eficacia en medio interior y espacios soterrados, pero resulta altamente problemático en espacios exteriores, accesibles a ciudadanos y a “fauna no diana” (otras especies animales no objeto de control).
  • El estímulo de la depredación (p.ej. introducción y/o fomento de especies autóctonas depredadoras, tales como rapaces Nocturata negraas), es un elemento atractivo, pero difícilmente eficiente en términos de control en ciudad.
  • La necesidad, si cabe mayor que en el caso de las ratas de alcantarillado y por tanto más compleja de implementar, de coordinación y colaboración entre los diferentes actores implicados, tanto públicos (departamentos de salud, medio ambiente, policía, etc.) como privados (empresas de control de plagas, gestores de espacios y comunidades, etc.).

Claves de detección precoz

El comportamiento de las ratas negras en ciudades hace aconsejable que los profesionales de control de plagas y los gestores municipales incorporen criterios de prevención y búsqueda activa. Como elementos clave, cabe considerar:

  • Son más pequeños que las ratas de alcantarillado y presentan un aspecto más ágil y “arratonado”.
  • La cola es comparativamente más larga y, sobrepuesta dorsalmente, supera el límite del hocico.
  • El color es variable (no necesariamente oscuras). La zona ventral es de color más claro.
  • Tienen hábitos crepusculares, pero a veces se ven con facilidad a plena luz del día.
  • Los excrementos son más pequeños y, en ocasiones, ligeramente curvos y acuminados. El color puede varias con la dieta.
  • Necesitan agua para beber, pero su dependencia de ésta parece ser menor que en el caso de las ratas de alcantarillado.
  • Trepan por los árboles y se mueven por los setos con agilidad, a veces hasta alturas cercanas a los 10 m.
  • Son muy precoces (1-2 meses) y muy prolíficos.
  • Construyen nidos arbóreos, a menudo difíciles de distinguir de los de aves (vgr. palomas torcaces). En palmeras construyen nidos excavados en las copas.
  • En ocasiones roen de manera muy visible la corteza de árboles, especialmente olmos.
  • Son omnívoros, pero menos extremos que las ratas de alcantarillado. Buscan activamente y consumen frutos de árboles y arbustos. Un dato que, dado su carácter estacional, puede ayudar a la prevención y el control.
  • Puede excavar madrigueras (parecidas a las de las ratas de alcantarillado), sobre todo en la base de árboles y alcorques.
  • Son animales sociales, forman colonias familiares y presentan comportamientos de asistencia y defensa social. Muestran agresividad territorial, especialmente los machos.
  • El rango espacial (“home-range”) podría ser mayor (100-150m) que el de la rata de alcantarilla.
  • En ciudad, podrían presentar alta tasa de mortalidad; su vida media podría ser no mayor a un año en ciudad.

Biocidas rodenticidas: problemas específicos

El escenario actual de la Unión Europea respecto a procedimientos de control de roedores mediante biocidas plantea una serie de exigencias y limitaciones importante a tener en cuenta, entre otras:

• Limitación de rodenticidas específicamente autorizados frente a rata negra.
• En el caso de los autorizados, caracterización y/o interpretación de los diferentes escenarios de utilización para los profesionales especializados.
• Limitación de principios activos (casi inexistencia de rodenticidas no anticoagulantes).
• Malas perspectivas para el desarrollo y la autorización de nuevos rodenticidas no anticoagulantes.
• El escenario de ecotoxicidad (reprotoxicidad, bioacumulación y persistencia) relacionado con los rodenticidas anticoagulantes de primera (FGARs) y –especialmente- de segunda generación (SGARs).
• En el contexto anterior, las limitaciones operativas derivadas de la aplicabilidad de planes especiales de mitigación de riesgos, principalmente ambientales.
• La existencia (probada o probable, según el escenario geográfico europeo) de resistencias (¿cruzadas?) a FGARs y SGARs.
• Los evidentes riesgos a asumir (gestionar) en el caso de uso de rodenticidas en espacios exteriores (parques y jardines, incluidos árboles), especialmente los relacionados a exposición de personas y mascotas, afectación directa o por depredación de fauna no diana, etc., riesgos de deriva de biocidas, etc.
• El caso de las denominadas “colonias felinas” frecuentes en espacios naturalmente infestados por rata negra.

En resumen, y desde los muy diferentes aspectos que interesan a las municipalidades y a los profesionales de la gestión de plagas, la detección de la rata negra en diversas ciudades del territorio español supone un reto de importante envergadura desde los muy diferentes aspectos que requieren su prevención y control. En ese sentido, es esencial contar con un plan previamente definido como correctamente liderado que, sumado a la colaboración y coordinación entre las distintas organizaciones implicadas y la propia ciudadanía, resulte eficaz para el control de este tipo de roedores.

Fuente: Anecpla, infoplagas, Edición 90, diciembre 2019.

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